"Llevábamos dos años con fricción en el login: los usuarios odiaban el segundo factor y el equipo de soporte vivía saturado. Empezamos probando la dinámica de tecleo en un piloto cerrado con 400 cuentas internas. En tres semanas dejamos de ver bloqueos innecesarios y el tiempo medio de sesión subió sin que nadie notara que había un modelo corriendo detrás."
Lo que sostiene la confianza en un sistema de autenticación continua
No publicamos cifras infladas ni sellos decorativos. Lo que aparece aquí son registros de trabajo con equipos de seguridad, bancos y plataformas que probaron nuestros modelos de biometría conductual en entornos reales, con usuarios reales y con las dudas lógicas antes de firmar.
Cada referencia incluye el contexto de la prueba: tipo de despliegue, volumen de sesiones evaluadas y qué se midió exactamente. Si algo no se puede verificar, no se publica.
"Nos interesaba sobre todo el análisis de movimiento de ratón porque operamos con escritorio en turnos largos. Lo que nos convenció no fue la demo, sino que aceptaran correr el modelo en paralelo durante dos meses sin tocar la producción. Ahí vimos cuántos falsos positivos aparecían con teclados distintos y cómo se corregían."
"Trabajamos con sensores móviles: acelerómetro, giroscopio, presión táctil. La calibración entre dispositivos fue el punto más delicado y el equipo lo documentó sin adornos. Preferimos eso a un proveedor que prometa cero falsos positivos desde el primer día."
"Evaluamos tres enfoques de autenticación pasiva. Este fue el único que nos entregó métricas separadas por tipo de señal y nos explicó qué ventana temporal usaban para cada comparación. Eso nos permitió decidir con criterio propio en lugar de confiar en un número global."